jueves, 18 de septiembre de 2014

Paramilitarismo en Colombia, el debate.



El día de ayer rompí mi record de horas sentada frente al televisor a causa del debate de control político que citó el senador Iván Cepeda sobre los vínculos con el paramilitarismo que tendría el hoy Senador Álvaro Uribe Vélez con el paramilitarismo y
el narcotráfico en Colombia y que duró poco más de nueve horas y media. Si bien para muchos el debate no fue exitoso, ya que el senador Uribe se limitó a evadir las preguntas y prácticamente no asistió al debate al retirarse en dos ocasiones en un acto de desinterés y de falta de respeto por lo que el senador Cepeda y los demás congresistas tenían que decir sobre el tema, considero que se trató de un debate productivo del que hay varios puntos que destacar.

En primer lugar, la actitud del senador Uribe y de su bancada demostró que este grupo de congresistas no respeta las instituciones del país, que no es capaz de exponer sus argumentos en un espacio de discusión democrática y que tiene una capacidad de argumentación bastante pobre que se limita a una estrategia de ataque contra aquellos que los cuestionan y  a salir corriendo, burlándose de la inteligencia de los ciudadanos, cuando debe rendir cuentas sobre sus actuaciones.

En segundo lugar me parece importante destacar que varios congresistas se pronunciaron en contra de la censura que la Comisión de Ética trató de imponerle al debate y de igual manera intervinieron cada vez que alguien trataba de sabotearlo, demostrando que se es posible ser solidario con el otro aunque no se pertenezca a la misma corriente política.

En tercer lugar el recuento histórico que fue hecho por los congresistas era necesario para que los ciudadanos recordaran que la violencia que ha sacudido el país no sólo tiene una larga historia, sino que se trata de una historia compleja caracterizada por los nexos entre política, narcotráfico, paramilitarismo y en la que todos los actores han jugado un papel. Por lo tanto, aunque muchos vieron en el debate un juicio a un personaje en particular, al finalizar el mismo quedó planteado que es el conjunto de actores el que debe comprometerse con la verdad, el que debe aceptar sus errores y tratar de redimirse con el país.

En cuarto lugar las intervenciones de Robledo y Navarro Wolff hicieron énfasis en dos aspectos importantes que hay que tomar en consideración si queremos avanzar en la reconciliación y lograr la paz tan deseada. Robledo hizo un llamado a la ciudadanía para que no se dejara polarizar (siguiendo el ejemplo de los congresistas), y recordando que es la polarización la que divide a las poblaciones y aumenta las brechas fomentando la violencia y el odio contra los demás. Por su parte Navarro Wolff recordó que no podemos olvidar que una sola persona no puede ser responsable de toda la violencia que ha aquejado el país resaltando el hecho de que no es sólo Uribe el que debe responder sino que el debate debe ser extendido a todos los actores implicados.

Por último me parece que este debate acercó un poco más al congreso a los ciudadanos ya que se demostró que los congresistas no son seres ajenos a las realidades del resto de los ciudadanos, que muchos de ellos, incluyendo al expresidente Uribe son víctimas directas del conflicto, y sobretodo que varios de ellos son capaces de representar de manera digna a los ciudadanos que los eligieron, cumpliendo su deber de defender los intereses máximos de la sociedad y sobretodo de asistir y participar activamente en los debates que son importantes y necesarios para el país.

 


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